Puede una startup entrar en el mercado de los wearables?

Últimamente hay un furor impresionante con los wearables! Se estima que en 2014 se vendan más de 10 millones de unidades de wearables y alcancen los 100 millones en 2020. Desde bandas o pulseras para hacer ejercicio que te permiten controlar los latidos de tu corazón o cuántos kilometros corres, hasta relojes (smartwatches), zapatillas o las mismísimas Google Glasses,  las noticias sobre el mercado de los wearables se están multiplicando en nuestros emails, timelines y lectores rss.

Cada vez, además, encontramos proyectos de lo más diversos, con dispositivos repletos de sensores y capacidades que nos hacen pensar que en las próximos años nuestras vidas van a tener que adaptarse a estos wearables inevitablemente: anillos que sustituirán al ratón, patucos inteligentes para bebés, moda conectada, incluso dispositivos de control mental!

Sea lo que sea lo que nos depara el futuro en torno a este tema, lo que más me está gustando es que muchas de estas ideas parten de startups, emprendedores con una visión que las ponen en práctica financiándose con fondos propios o recurriendo al crowdfunding (echa un vistazo a las campañas de Kickstarter en wearables). Las grandes empresas tecnológicas están tomando posiciones, de eso no cabe duda, pero en esta nueva categoría en plena explosión las startups también juegan un papel importante.

Si tienes una idea en este ámbito, creo que es importante disponer de ejemplos reales que te hagan soñar con hacerla realidad. Es el primer paso, no te parece?

Si no sabes por dónde empezar, Techcrunch ha preparado una pequeña guía para que te inicies en el mundo de los wearables 😉

Nest, Fitbit, Fon: encontrar el negocio en la reducción de costes a grandes corporaciones

Nest, la empresa del ‘termostato conectado’ que compró Google, está desarrollando un negocio paralelo llegando a acuerdos con al menos 12 compañías energéticas. Estas grandes corporaciones encuentran en el dispositivo, que ayuda a realizar un consumo de energía más eficiente, una manera para reducir costes o al menos demorar importantes inversiones en equipamiento para satisfacer aumentos en la demanda.

Grandes empresas como BP están regalando a sus empleados miles de pulseras Fitbit para monitorizar su actividad física y reducir de esta manera el presupuesto por atención sanitaria.

No parece que las startups tuvieran en sus primeros business model canvas estas vías de ingresos, sin embargo, las han descubierto mientras crecían como empresas y algunas las están sabiendo explotar. Es lo que le ocurrió también a Fon, la startup de Martín Varsavsky. La comunidad global de personas que comparten su WiFi, en sus primeros años supo aprovechar la oportunidad que suponía la reducción del tráfico móvil para las operadoras (desvío del tráfico de 3G a la conexión WiFi conectado al ADSL o cable) y su consiguiente ahorro al no necesitar en invertir en nueva infraestructura y optimizar la existente. BT, Deutsche Telekom, Belgacom o KPN son algunas de las operadoras que ya han firmado acuerdos con Fon.

A veces, pivotar a un modelo de negocio a priori poco glamouroso puede abrir la puerta a una vía de ingresos nada desdeñable!

Oculus VR. La pasión de un nicho por la realidad virtual

La historia de este joven de 21 años que acaba de vender su empresa a Facebook por 2.000 millones de dólares es increíble. Siendo un auténtico fan de la realidad virtual, Palmer Luckey coleccionaba equipamiento de realidad virtual (RV) que adquiría en subastas y después lo destripaba para tratar de encontrar lo mejor de cada gadget.

Así se fue convirtiendo en un referente en la minúscula comunidad de entusiastas de la RV, hasta encontrarse con otro aficionado a la RV: John Carmack, el legendario programador de videojuegos creador de Doom, Quake, etc. Con el apoyo de Carmack (actual CTO), la recién constituida Oculus VR consiguió una de las campañas de Kickstarter más exitosas de la plataforma de crowdfunding (ago’12), recaudando 2,4 millones de dólares (pedían 250k!) para su Oculus Rift, un Head-mounted Display (HMD) para RV que promete salir con un precio asequible al mercado.

El dispositivo al parecer impresiona a todo el que lo prueba, hasta tal punto que a los pocos meses (jun’13) capta 16 millones de financiación privada para continuar con el desarrollo de Oculus Rift, así como para crear una plataforma de juegos de RV. No pasan ni 6 meses cuando recibe otros 75 millones de dólares de empresas de capital riesgo y llega el punto álgido de la historia de Palmer, en Marzo de 2014, cuando Facebook decide comprar Oculus VR.

Lecciones

¿Impresionante, verdad? Pero, ¿es realmente Oculus Rift un avance tan importante respecto a lo que ya había en el mercado? ¿Se trata de una innovación tan disruptiva que vaya a cambiar las reglas del juego en el mercado de los videojuegos? Que la realidad virtual está a punto de dar el salto al gran público se viene diciendo desde hace mucho y aunque Oculus Rift sea un paso adelante significativo tecnológicamente, el campo de batalla sigue siendo el mercado. No hay que olvidar que en el mercado de los HMD últimamente sólo se oía hablar de las Google Glasses y que, pocos días antes de la adquisición por parte de Facebook, Sony anunciaba su casco de realidad virtual para Playstation, Project Morpheus.

¿Estamos ante un David contra Goliat? ¿Un chaval contra dos gigantes como Google y Sony? ¿Qué ha tenido Palmer Luckey que no han tenido todos los proyectos de realidad virtual hasta el momento? En mi opinión, la lección para una startup es que ha sabido enamorar a un público muy definido desde el inicio, un nicho muy concreto. Los apasionados seguidores de Oculus Rift han conversado con su creador, han visto nacer el proyecto y han apostado por él para que creciera (a través de crowdfunding), han aportado opiniones y mejoras y además, ha contado desde casi el principio con la admiración y el aval de uno de los mitos vivos para estos early-adopters: John Carmack.

Mantener el foco y la pasión inicial es muy difícil si caes en la tentación de ampliar tu mercado. Es un error muy frecuente que no cometió Palmer (quizás por la rapidez con la que se han desarrollado los acontecimientos). Quiso llevar a cabo su visión, un sueño compartido con un puñado de geeks apasionados como él y se dejó aconsejar por este nicho, sin salirse del camino. Ese entusiasmo de un pequeño grupo es el que te da autenticidad y credibilidad ante mercados de tamaños mucho mayores. Y la credibilidad en marketing lo es casi todo. ¿Seguirá el mismo camino en manos de Facebook?